Evaluar los porcentajes de germinación


por Sandra Celestino García y Eunice Véliz

En el bosque todo está en su lugar. El bosque nos enseña el arte de permitir que las cosas sucedan. Wu wei es la forma en que el taoísmo nos habla de esto. Nosotros no germinamos la semilla, no hay nadie que germine a la semilla sino ella misma. Nosotros, el bosque, solo facilitamos las condiciones para que ello suceda. La fuerza está solamente en ella.

Sin embargo, aunque El Humedal nos propone seguir esta filosofía, también nos propone escuchar las formas en que la vida acontece en cada uno de sus rincones para descubrir los patrones de su fractalidad que nos hable de la forma en que podemos favorecerle.

Una de estas observaciones está precisamente en la semilla, conocer sus necesidades y comportamientos es esencial para la sana y buena producción agrícola. Y, ¿qué debemos saber sobre ella? Quizá lo primero y más importante es conocer su porcentaje de germinación.

¿Qué es la germinación?

Se trata de un proceso fisiológico mediante el cual una semilla produce una plántula con sus partes esenciales normales (radícula y plúmula). Este proceso está constituido por tres fases:

  • Absorción de agua.

  • Activación del metabolismo, síntesis de proteínas y carbohidratos, degradación de reservas y translocación de energía a las zonas de crecimiento.

  • Desarrollo del embrión y ruptura de la testa. A través de ella se observa el brote de radícula y después la plúmula o talluelo.

¿Cómo sucede la germinación?

En primer lugar, para que una semilla logre germinar necesita reunir una serie de características intrínsecas y, además, estar expuesta a diversas condiciones de temperatura, humedad y luz. Algunos factores pueden interponerse en el proceso de germinación. Los bajos porcentajes de germinación o la pérdida del vigor de una semilla pueden variar según:

  • el momento de la cosecha
  • el secado y condiciones de almacenamiento
  • el manejo que reciba la semilla los ataques de plagas y enfermedades.

¿Cómo seleccionar las mejores semillas?

Ya que la semilla es fundamental en el proceso agrícola, es importante seleccionar las mejores. Para ello, necesitamos conocer qué plantas han sido las más productivas en nuestro cultivo, cuáles crecieron sin problemas sanitarios. De ellas extraemos las semillas y evaluamos qué tan viables son; es decir, cuántas semillas colectadas tienen la capacidad de germinar y de continuar el ciclo de la vida. Para conocer este dato medimos su porcentaje de germinación.

Prueba de germinación

El porcentaje de germinación es muy importante para planear la siembra, por eso es necesario hacer una prueba que nos permita saber si nuestras plantas tienen posibilidades de crecer con éxito en condiciones ambientales ideales. Así, las pruebas de germinación se desarrollan bajo condiciones controladas de humedad, luz, temperatura y aire.

En campo, los resultados pueden ser distintos: en ocasiones se sobreestima o subestima el comportamiento de las semillas, debido a que en campo la rapidez y uniformidad de la germinación varía por las condiciones a las que están expuestas.

Método para la realización de pruebas de germinación GE

El método (prueba) de Germinación Estándar (GE), se realiza de acuerdo con los procedimientos establecidos por la International Seed Testing Association - ISTA (2016). Esta prueba consiste en colocar 400 semillas de cada lote en bandejas de plástico transparentes; dentro, se coloca papel absorbente previamente humedecido y esterilizado. Cada lote se debe distribuir en cuatro bandejas dentro de una cámara de germinación a una temperatura aproximada de 26 ± 2 ºC, con ciclos alternados de luz (12 h) y oscuridad (12 h).

Prueba de germinación en El Humedal

En El Humedal, las pruebas de germinación se hacen por medio de una adaptación del método descrito.

  1. Se coloca un trozo de algodón dentro de la caja Petri y, sobre él, las semillas.

  2. El algodón se humedece con agua destilada.

  3. La caja Petri se cierra y se sella con papel adherible

  4. Se coloca la caja de Petri en un lugar con al menos 12 horas luz a temperatura ambiente (aproximadamente 26 °C en Valle de Bravo). El algodón llevará a cabo la función del sustrato y brindará la humedad que la semilla necesita durante el proceso de germinación.

Agentes que intervienen en el proceso de germinación de las semillas

Durante el proceso de germinación hay factores internos y externos que pueden interferir en él. Si bien la cosecha oportuna y adecuada de las semillas puede garantizar que se desarrollen de forma correcta, las condiciones a las que se expongan o se almacenen determinará que el proceso se complete.

¿Qué puede interferir en el proceso de germinación?

Entre los agentes que intervienen en el proceso de germinación se encuentran los patógenos, la luz, así como la latencia y dormición

Patógenos

La presencia de patógenos afecta el vigor y la viabilidad de las semillas, además de representar un riesgo en campo donde las condiciones ambientales externas pueden potenciar el desarrollo de estos patógenos. Si bien los hongos y las bacterias pueden crecer sobre varios sustratos, su desarrollo está relacionado con las condiciones de temperatura, humedad, iluminación, ventilación, disponibilidad de nutrientes, pH y contaminación atmosférica. No obstante, las condiciones del almacenamiento son un factor esencial en el desarrollo de microorganismos. Para evitar la proliferación de patógenos en semillas es necesario que se cumplan las medidas de almacenamiento adecuadas, en particular las referidas a temperatura, humedad y tiempo de almacenamiento.

Luz

El efecto que tienen las condiciones de iluminación sobre las semillas permite clasificarlas en tres categorías:

  1. Semillas con fotosensibilidad positiva.  Germinan mejor bajo iluminación.
  2. Semillas con fotosensibilidad negativa. Germinan mejor en la oscuridad, mientras que la iluminación inhibe su germinación.
  3. Semillas no fotosensibles. Germinan sin importar las condiciones de iluminación

Es decir, las semillas de cubierta delgada (como la lechuga y zanahoria) requieren luz y no pueden germinar si están muy enterradas. Las semillas de cubierta gruesa en las cuales por lo general la luz puede ser un agente inhibidor de este proceso, estás, para germinar deben situarse a una determinada profundidad de la superficie. Hartmann y  Kester (2001), recomiendan sembrar a una profundidad equivalente a 2 o 3 veces el diámetro de la semilla recordando que las plantas que levantan sus cotiledones por encima del suelo no deben sembrarse muy profundas.

Finalmente, en el último grupo, se encuentran las semillas que son indiferentes a las situaciones descritas, y para germinar solo necesitan estar en contacto con el sustrato.

Latencia y dormición

Cuando una semilla no puede germinar, decimos que está en latencia. Debido a que las condiciones ambientales no son las apropiadas para hacerlo, esta incapacidad va acompañada del mantenimiento de la viabilidad y poder germinativo que se manifestará cuando dichas condiciones ambientales sean propicias para la germinación.

La dormición, por su parte, es la incapacidad que algunas semillas viables tienen para germinar bajo condiciones ambientales óptimas. Esta incapacidad se pierde después de un periodo de tiempo más o menos largo, y se puede prevenir asegurando una cosecha de semillas en el punto exacto de maduración.

Estos eventos se presentan a menudo en campo; los reconocemos cuando las plántulas emergen de forma dispareja, o cuando la germinación de las semillas es tardía. Esto nos habla de que las semillas con las que estamos trabajando son de mala calidad, que nuestra prueba de germinación no fue la adecuada, o que la semilla no ha alcanzado sus características internas o externas ideales.

En este sentido, variables como temperatura, humedad y oxigenación se relacionarán con los agentes descritos; cada semilla tiene necesidades diferentes, por lo tanto, su comportamiento en el laboratorio puede ser distinto al que tendría en el campo.

Así, aunque el porcentaje de germinación que se obtiene en laboratorio es importante para la toma de decisiones durante la planeación de siembra, se debe considerar que su comportamiento puede variar en campo a partir de las propias condiciones de la semilla, así como de las que se presenten en campo durante la siembra.

En el bosque todo está en su lugar, es verdad. En El Humedal queremos recordar lo que nos ha enseñado y ponerlo en práctica tanto en el bosque como en el huerto. La prueba de germinación de semillas nos ayuda a tener producciones más sanas desde el origen. Y dar espacio a que las cosas sucedan, con la intención de  que en nuestra mesa esté solo lo que debe estar. En su lugar.

Bibliografía

Álvarez, S., Torres-R, D., Querales, P., Valera, R., Pacheco, J. D., y Gavilánez, T. (2021). Evaluación del efecto de la presencia de hongos patógenos y metabolitos secundarios sobre la germinación en tres hortalizas de hojas. TecnoLógicas, 24(50), 189-203. Epub March 01, 2021.https://doi.org/10.22430/22565337.1730

Hartmann, H. y F. Kester. (2001). Propagación de plantas, principios y prácticas. Octava reimpresión Editorial Continental. México. 760 p.

Villamil, J. M. P., y García, F. P. (1998). Germinación de semillas. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.