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Los fertilizantes orgánicos líquidos, o comúnmente llamados: biol, biofertilizante o biofermento. Estos son productos de diferentes procesos, desde un lavado hasta una fermentación anaerobia, pueden ser utilizados en el suelo en diferentes cultivos, ya sean de ciclo corto, anual, bianual o perennes, o bien, en aplicación directa al follaje.

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Entre los fertilizantes orgánicos líquidos, se encuentran en: tés y/o lixiviado de lombricomposta, caldos minerales, guanos, lactofermentos o fermento de la mezcla de diversos insumos animales y vegetales, suplementados con sales o tierras minerales. Con frecuencia la materia prima utilizada en los fermentos anaerobios son: estiércol, leche y/o suero, frutas, plantas, harina de rocas, minerales, melaza, microorganismos de montaña, entre otros. Estos fertilizantes son ricos en nitrógeno amoniacal, hormonas, vitaminas, aminoácidos orgánicos entre otros, ácidos húmicos y fúlvicos. Todo esto ayuda a nutrir las plantas y mejorar o restaurar la vida en el suelo. La preparación de los biofertilizantes depende de los insumos con los que cuente el productor, ya que, en su mayoría los estiércoles, la melaza o suero de leche son de fácil adquisición. Para el proceso de fermentación se emplean estiércol de: vaca, borrego, conejos, microorganismos de montaña, pasto fermentado, entre otros. La melaza se puede sustituir por piloncillo y el suero de leche se puede sustituir por leche cruda. Estos productos se ponen a fermentar en contenedores herméticos llamados biodigestores que llevan una válvula de escape, para que salgan los gases producto de la fermentación.

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