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El silicio es un elemento importante que da resistencia a los cultivos para tolerar plagas y patógenos. Te invitamos a conocer sus beneficios.

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El silicio tiene una gran oportunidad en esta época donde las amenazas del efecto invernadero y el cambio climático ponen en riesgo la producción de alimentos. Este elemento mineral da resistencia y protección a los cultivos para tolerar el embate de plagas y patógenos, así como condiciones ambientales adversas; sin embargo, no está considerado en los estudios agronómicos de macro y micro-nutrientes.



Algunos datos importantes sobre este elemento son:



*Representa el 30% de la corteza terrestre

Se encuentra en forma de sílice —conjunto de silicio y oxígeno, también llamado dióxido de silicio—

*No se encuentra en estado libre

*No se puede liberar a la atmósfera

*También se encuentra en el esqueleto animal

*Tenemos contacto con él en nuestra vida cotidiana: se encuentra en la arena, cuarzos, vidrio, cristal, celdas fotovoltaicas y microprocesadores, entre otras cosas.

*Las rocas volcánicas y metamórficas se componen del 80% de silicatos (combinaciones de silicio con otros elementos como hierro, aluminio, magnesio, calcio, potasio y sodio).



Para que el silicio pueda utilizarse como un elemento para la nutrición vegetal, debe estar en forma de ácido silícico (mono u ortosilícico) que resulta de la acción química que ejerce el agua sobre las rocas y la arena a través del tiempo.



En un proceso que dura varios años, los suelos forestales son el escenario de la biomineralización; a partir de ella, la vegetación asimila y expulsa silicio de manera continua. Entonces comienza el viaje de nuestro elemento: su ciclo biogeoquímico va desde las montañas altas (pasando por ríos y arroyos) hasta llegar a los valles, lagos o mares. La mayor parte del ácido silícico disuelto en el agua llega al mar; ahí, algunos seres vivos como las esponjas, los moluscos y especialmente las diatomeas lo usan para formar su cuerpo.



Sin embargo, el silicio puede regresar también a la superficie terrestre mediante la formación de montañas que emergen del mar a partir de movimientos tectónicos, o bien, aparecer en los suelos como ácido silícico, el cual surge de del cuarzo y otras rocas degradados por factores climáticos como la lluvia y las altas temperaturas.



La cantidad de silicio en las plantas varía del 1 al 10%, más que el nitrógeno y el potasio. Las plantas que crecen y se desarrollan en un medio acuático como la cola de caballo, el junco, el papiro, las algas y el arroz contienen mayor cantidad de sílice comparadas con la hojarasca de árboles, pastos y hortalizas, ya que el agua y la acción del tiempo solubilizan el silicio (aunque el trigo y la avena son cultivos que también contienen una alta cantidad de silicio).





Beneficios



El beneficio más relevante del silicio en las plantas, es la protección y resistencia que genera. Se sabe que, junto con el calcio, permite que se formen paredes vegetales más gruesas, resistentes y con mayor flexibilidad. Por ello, las plantas tendrán más oportunidad de sobrevivir bajo condiciones climáticas adversas causadas por fuertes vientos, sequías y heladas.



Por otro lado, gracias al silicio y al calcio las células vegetales también desarrollan una pared celular más resistente que las protege del ataque de los insectos chupadores y masticadores a los cuales les será más difícil ingresar al tejido vegetal.



Promueve la presencia de más y mejores tricomas (diminutos vellos en tallos y hojas de algunas plantas) que, entre sus múltiples funciones, tienen la de impedir la entrada de hongos fitopatógenos ya que a sus estructuras reproductivas les resulta más difícil penetrar el tejido vegetal.



Favorece la capacidad de intercambio catiónico en el suelo, la asimilación de fósforo, hierro, aluminio, magnesio y disminuye las pérdidas de nutrientes por lixiviación en suelos arenosos.



En suelos salinos, ácidos o con altas concentraciones de metales pesados, el silicio puede disminuir los efectos causados por esas condiciones.





Disponibilidad



A pesar de la abundancia de este elemento en el suelo, la cantidad de silicio disponible no es suficiente, ya que de manera natural se disuelve muy lentamente. Por lo tanto, es necesario aportar abonos orgánicos, enmiendas u otros productos que contengan minerales incluido el silicio.



Una primera forma de obtenerlo es incinerando plantas ricas en este elemento: dependiendo del tipo de planta, será la cantidad de silicio que deje en sus cenizas y que podremos incorporar al suelo de nuestro huerto o jardín.



Las cenizas que resultan de la incineración controlada de plantas como cola de caballo y algas, aportan excelentes concentraciones de silicio altamente disponible para las plantas, una vez que se incorporan como parte de las enmiendas, cuyo propósito sea restablecer las condiciones óptimas que propicien el suelo vivo.



Otra forma de obtenerlo es en el mercado de insumos agrícolas: existen varios productos con alto contenido de silicio, de los cuales, los más accesibles en una agricultura ecológica son la tierra de diatomeas, los bioles enriquecidos y la harina de rocas.



¿Crees que vale la pena considerar el uso del silicio?

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