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Las plantas se pueden enfermar por algún tipo de plaga, bacteria, hongos, virus u otros. Existen remedios naturales que se pueden preparar muy fácil, con insumos que muchas veces tenemos en casa. por ejemplo, el detergente en polvo, puede ayudarnos a controlar algunas plagas. El ajo, ayuda a controlar enfermedades causada por hongos actúa como fungicida natural.

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Las plagas y enfermedades se pueden presentar en tu huerto y/o jardín, siempre y cuando existan las condiciones adecuadas: el hospedero, el patógeno y el tiempo suficiente para desarrollarse. Si una planta fue o está bajo ataque de alguna plaga podemos observar algunos daños en el follaje, fruto, raíz, es decir, si observamos hojas o frutos comidos, tallos trozados, frutos con un orificio o marca color oscuro, hojas enchinadas (arrugadas o enrolladas), manchas de color amarillo, entre otros. Existen diferentes tipos de plagas, entre las más frecuentes en un huerto y/o jardín están; pulgones, ácaros, mosca blanca, toritos, trips, pulguilla saltona, minadores, larvas (gusanos), picudos, hormigas, babosas, entre otros. Para el manejo de estas plagas se pueden utilizar remedios como; aceite de neem, jabón potásico, detergente en polvo, infusiones de chile, pimienta. Algunos de los remedios anteriores es posible utilizarlos solos y algunos combinados, también se utilizan trampas con cerveza, trampas de colores, algún hongo entomopatógeno como Beauveria bassiana o algún tipo de bacteria, como Bacillus thuringensis.

Para detectar si una planta está enferma podemos identificar si tiene: polvillo color blanco, gris y/o naranja en las hojas, hojas con manchas de color oscuro, tallo o parte de la planta con pudrición o reblandecimiento, en caso de las bacterias la pudrición viene acompañada de un olor fétido, para la pudrición por hongos no es el caso. Entre las enfermedades más recurrentes en el huerto o jardín se pueden presentar, cenicilla, mildiu, podredumbre por hongos o bacterias, virus, antracnosis, entre otros. Para el control de estas enfermedades se puede aplicar un: macerado de ajo, cebolla, infusiones de: cola de caballo, cempazuchitl, orégano, aplicación de caldo y pasta bordelés o sulfocálcico. Se pueden utilizar microorganismos benéficos a base de hongos o bacterias como Trichoderma y Bacillus subtilis (estos son productos comerciales). Estos remedios tienen que ser preventivos, es decir, aplicarlos desde la siembra del cultivo o planta y evitar algún problema mayor. Aunado a la aplicación de estos remedios tenemos que revisar que el suelo o sustrato tenga el drenaje adecuado para que no exista una acumulación excesiva de humedad y evitar los encharcamientos de agua para lo cual se deben moderar los riegos. Lo anterior sin olvidar que una planta bien nutrida será más complicado que sea dañada por un insecto o patógeno.

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